
Corrí hasta lo más alto del pueblo y con los brazos abiertos grité y grité hasta no poder callar y así poder decirles que los niños sufrimos las consecuencias de los malos actos de los adultos, que con muy poco nos podíamos conformar, pero con menos que nada no seremos capaces ni de pensar. Gritaré y gritaré hasta que me escuchen, porque la ilusión es lo único que me queda.
de tanto que gritaste, aquí vine...buen año
ResponderEliminar