Children & Old

Vivir a-isla-do

domingo, 8 de enero de 2012

Detrás de las cortinas asomaba un chiquillo su mano para pedir un poco más de chocolate al abuelo que se encontraba sentado en el sofá. El chaval, que no tenía más de seis años, quería seguir jugando con él un poco más antes de irse a la cama. Nunca se iría más tarde de las diez, le solía advertir su mamá, pero ese día ya pasaba media hora del plazo asignado y su abuelito no le regañaba para que se diera prisa en lavarse los dientes y ¡venga, a la cama!
Se había dormido profúndamente viendo la última serie que daban por la televisión. Le gustaban las de amor, porque según comentaba le recordaban a la abuela cuando los dos de jóvenes paseaban agarrados de la mano soñando con ese futuro incierto que acompaña a los recién casados. Hoy tenía suerte porque hasta que no llegara su padre de trabajar podía jugar en su habitación.
Cansado por la excitación se durmió y al levantarse a la mañana siguiente vio a su mamá muy triste siendo consolada por varias personas que no conocía, a su padre hablando por teléfono con las tías que vivían muy lejos, pero su abuelo no estaba por ningún sitio y aunque intentó encontrarlo no pudo volver a verle.
Durante algún tiempo nadie quiso hablar de lo que pasó aquel día en el que todos estaban tristes. Más tarde nadie se acordaba de aquello porque todos hacían lo mismo, vivían al mismo ritmo y con la misma alegría.
Un día viendo una novela de amor en la televisión el niño se acordó del abuelo, un buen abuelo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Tierra

Trasladaron sus esperanzas y su vida a otras tierras, viajando sin conocer lo que les espera, mientras sin protestar les acompañan sus tres hijos, una adolescente y dos pequeños.
Pensando en trabajar duro y con gran esfuerzo, pero sin olvidar nunca su cultura, acarreando con muchos problemas, cercando la realidad que les circunda.
La mujer tras finalizar su trabajo buscará un poco de diversión, en cambio su esposo pensará que lo que busca es pasión y algo de amor.
Llegó a casa borracho y se escondió en la habitación, llegando la mujer más tarde se arrojó sobre ella y la abofeteó. Los niños se encontraban dormidos, pero se despertaron y corrieron a ver lo que ocurría, viendo como su padre hundía un gran cuchillo en ese pequeño corazón.
Asustados se abrazaron pensando que nunca debieron escapar de aquella tierra humilde pero gratificante, que les vio nacer.

jueves, 3 de febrero de 2011

Como un espejo

Postrado en la cama de su habitación, pensó que el tiempo no tenia demasiada importancia cuando tan solo le quedaban unas horas de vida. Se levanto como pudo agarrándose a los muebles que encontraba en su camino y se dirigió hacia el espejo que se encontraba colgado enfrente.
Se miró fijamente a los ojos recordando a aquella bella mujer que acariciaba su pelo todas las noches antes de acostarse y susurrando al oído su nombre le decía TE QUIERO.
Una lágrima se deslizaba por su mejilla colocándose en la comisura de sus labios y pensó que ese sabor salado sería la última sensación agradable que sentiría antes de su retirada.
Volvió a mirarse en el espejo y vió a su mujer gritando su nombre, pidiendo que le acompañase en su ultimo viaje como tantas veces habían hecho juntos.
Con paso tranquilo regresó a la cama , se tapo con las blancas sabanas, no pudiendo soñar nada más.
Al día siguiente le recordaron , y continuaron hablando de él porque en el espejo de su habitación grabó los nombres de aquellos que verdaderamente amó.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Comenzar a vivir

Último día del año que recuerda a los días pasados por no hacer nada nuevo. Eso pensé al levantarme de la cama, aunque igual hoy podría hacer cosas diferentes, iniciar el proceso del cambio del mundo, subirme a un platillo volante y repartir ILUSIÓN.
Corrí hasta lo más alto del pueblo y con los brazos abiertos grité y grité hasta no poder callar y así poder decirles que los niños sufrimos las consecuencias de los malos actos de los adultos, que con muy poco nos podíamos conformar, pero con menos que nada no seremos capaces ni de pensar. Gritaré y gritaré hasta que me escuchen, porque la ilusión es lo único que me queda.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Dos amigos.


¡José!, gritó mi amigo harto de esperar paciente el regalo que le había comprado por su cumpleaños. Nos reunimos en el banco más próximo a la tienda de caramelos de la señora Flip, gorda y siempre sonrojada. Aquella mujer estaba llena de bondad.
Pronto nos animamos a entrar y compramos montones de chucherías. Una caja de caramelos dorados eran los preferidos, tan sabrosos que despertaban en nosotros sensaciones extrañas.
Nos convertimos por un instante en dos pequeñas mariposas revoloteando por un maravilloso jardín.
Mi amigo Pedro regresaba al banco frente a la tienda de caramelos casi todos los días, pero yo no me acerque jamás . Hoy le recuerdo todas las mañanas, era mi mejor amigo.
Me he despertado y he cogido el primer avión que salía hacia la ciudad donde nací, comprobando que aquel banco seguía junto a la tienda de la señora Flip. Había dos mariposas que revoloteaban por encima de mi cabeza reviviendo mi niñez, añorando el lugar de donde nunca volveré a partir.

martes, 2 de noviembre de 2010

Retazos de una vida.


Recuero a mi madre pendiente de todo. Era la salida más rápida a los problemas que generábamos los hermanos. Atenta a los cambios que experimentábamos con la edad, encontraba un momento para reconfortarnos. Pero como todo cambia, ella también lo hizo, no porque quisiese, si no porque su cuerpo ya no podía con el dolor. Solo tenía una salida, descansar.
Afortunadamente todos tenemos una y si os fijáis cuando vayáis a un lugar habrá un cartel que os indicará la salida. Si escoges la misma que yo quizás nos encontremos.
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Entramos en la sala de espera donde las sillas se encontraban ocupadas con orondos personajes hambrientos. Deseaba ser atendido rápidamente, pero todos hablaban sin parar. Escuchaba un rumor constante e insistente que no dejaba oír mis pensamientos.
¡ Silencio!, dije de repente, dejando todos de hablar, mirándome fijamente como si esperasen algo más que la mera solicitud de no escuchar nada. ¡ Silencio en la sala ! dije, pero todos continuaron ejerciendo de parlanchines.
Cogí un rotulador y con firmeza escribí en la pared: "No se puede escuchar si nadie quiere ser oído".

lunes, 18 de octubre de 2010

Sin edad.


Caminaba por la calle cuando vi que en el suelo había un pañuelo caído. Era de color negro con un nombre de mujer grabado en el centro. Se leía CLARA.
Me la imaginé presumida y traviesa, perfecto para despertar sueños de lujuria. Guardado el pañuelo en el bolsillo de la chaqueta inicié un viaje al encuentro de su dueña, y sin transcurrir todavía unos minutos, una mano suave me acarició el hombro.
Sentí que el corazón se apretaba dentro de mi cuerpo, me di suavemente la vuelta y dirigiéndome a ella con respeto pregunte si era suyo aquel pañuelo. Su voz tenue contestó afirmativamente.
Ambos nos sonreímos y con una tierna caricia en su mano le devolví el pañuelo. Vi en sus ojos a una gran mujer, con sus 70 años de edad, debió de ser una joven preciosa.
Adiós la dije, y me aleje despacio pensando en aquel fugaz instante de amor.